El 19 de marzo de 1899, Charles 'Cheers' Wakefield fundó una compañía petrolera en Inglaterra. Diez años después, creó un nuevo lubricante que revolucionaría el transporte en la primera mitad del siglo XX. El nuevo aceite recibió el nombre de Castrol. Hoy en día, Castrol es sinónimo de máxima calidad, elevado rendimiento y tecnología punta en el ámbito de la lubricación. El éxito de nuestra compañía debe mucho a la filosofía originaria de Charles Wakefield, quien recurrió a la ayuda y estímulo de sus clientes para desarrollar sus nuevos aceites Castrol al presagiar que el trabajo en colaboración era la mejor forma de lograr resultados satisfactorios para ambas partes. Esta lógica sigue rigiéndonos en la actualidad tanto como antes.